Desembarca en Alicante la nueva tecnología que revolucionará el control de velocidad en las carreteras de la provincia. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha confirmado la puesta en marcha de los tres primeros radares de tramo, un sistema que mide la velocidad media de un vehículo entre dos puntos y sanciona automáticamente al infractor cuando se supera el límite.
Las plataformas y las cabinas sobre las que se montan las cámaras y sensores están instaladas desde hace varios meses, tal y como avanzamos en este diario. Sin embargo, ha sido a partir de este mes de febrero cuando han comenzado a operar, al menos de forma infomativa las primeras semanas.
Y es que las multas, por el momento, no irán acompañadas de una sanción económica. La intención, señalan desde la Jefatura Provincial de Tráfico, es que los conductores y conductoras se adapten a los nuevos aparatos antes de que las infracciones comiencen a tramitarse. De hecho, la DGT todavía no ha actualizado su listado de radares activos en las carreteras alicantinas.
¿Dónde se ubican los radares de tramo en Alicante?
Los novedosos e inéditos radares de tramo en la provincia de Alicante se ubicarán en la A-7 y la A-31. Estos tres dispositivos se sitúan en dos zonas que soportan niveles “muy altos de circulación”. El objetivo, apuntan desde la DGT, es aumentar la seguridad en las vías con mayor densidad de tráfico y reducir la siniestralidad en los tramos más conflictivos.
En concreto, en la A-7 el radar de tramo está situado entre las salidas de Elche Sur y Crevillent, en dirección a Alicante, abarcando una distancia de 4,16 kilómetros entre los puntos kilométricos 523,360 y 519,200.
Así funcionan los radares de tramo
A diferencia de los radares convencionales, los de tramo no miden la velocidad en un lugar concreto, sino que registran la media de un vehículo entre dos puntos. Su funcionamiento se basa en un sistema de cámaras que capturan la matrícula a la entrada y a la salida y, posteriormente, un software calcula el tiempo empleado y determina la velocidad.
Así, si el resultado está por debajo del límite establecido, el sistema descarta la infracción. En caso contrario, se genera automáticamente la denuncia.
Por su parte, en la autovía A-31 se colocarán los otros dos radares de tramo de la provincia: uno en sentido Alicante, entre la salida de Novelda y la de Monforte del Cid, con un recorrido de 2,35 kilómetros; y otro en sentido Madrid, entre Novelda y Elda-Petrer, que se convertirá en el tramo más largo vigilado de Alicante con más de 8,5 kilómetros de control.
Más radares nuevos: los fijos también crecen
Junto a estos tres radares de tramo, la DGT también ha instalado otros tres dispositivos fijos convencionales en las carreteras alicantinas. En este listado puedes consultar la ubicación exacta:
- N-340 a su paso por Elche, en el punto kilométrico 725,060 en sentido Alicante.
- CV-70, entre Benidorm y La Nucia, a la altura del kilómetro 44,950.
- CV-920, en Rojales, en el kilómetro 16,600.
A su vez, la DGT recuerda que en 2025 ya entraron en funcionamiento otros cuatro radares. En este caso, eran los situados en la N-332 en Santa Pola (punto kilométrico 89), en la CV-96 en Elche (km 13,8), en la CV-905 en Torrevieja (km 7) y en la A-77a en San Vicente del Raspeig (km 0,4).
Margen de error más preciso
Otro de los cambios implantados en el control de velocidad es la reducción de los márgenes de error en los radares de nueva generación. Hasta el pasado verano, los cinemómetros fijos aplicaban la regla del 5 y del 7: en vías de hasta 100 km/h el margen era de 5 km/h, y en las de más de 100 km/h, de 7 km/h. En los radares móviles, el umbral se establecía en un 7% adicional.
Con la nueva regulación, la precisión ha aumentado. En los dispositivos fijos, la regla del 5 se ha sustituido por la del 3, de manera que en una vía limitada a 50 km/h la infracción se detectará desde los 53 km/h. En los móviles se aplica la regla del 5, por lo que saltarán a 55 km/h en ciudad o a un 5% adicional en vías de 120 km/h como autovías y autopistas.