Cada año aparecen términos meteorológicos que pasan rápidamente a formar parte de las conversaciones diarias. Uno de los más repetidos en los últimos días es el domo de calor, un fenómeno que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) sitúa detrás del nuevo episodio de temperaturas extremas que afectará a España, incluida la provincia de Alicante.
Se trata de un concepto que explica una situación atmosférica que favorece la acumulación de aire muy cálido durante varios días consecutivos, sin llegar a ser el típico anticiclón de verano. Desde el Laboratorio de Climatología de la UA señalan que, en este caso, la dorsal no está asociada a ninguna masa de aire sahariana, sino que tiene un origen atántico.
Su efecto es fácil de percibir, y afectará de lleno desde este viernes 3 de julio: jornadas cada vez más calurosas, noches en las que cuesta dormir y una sensación de bochorno que apenas desaparece cuando cae el sol.
Sin embargo, detrás de ese comportamiento hay un mecanismo meteorológico concreto que explica por qué las temperaturas aumentan gradualmente, el calor permanece estancado sobre una misma zona y tarda mucho más en desaparecer que en otros episodios habituales del verano.
Una especie de "tapadera" que impide renovar el aire
El domo de calor se produce cuando un potente sistema de altas presiones en altura permanece prácticamente inmóvil sobre una amplia región. Ese anticiclón actúa como una especie de cúpula invisible que comprime el aire hacia la superficie terrestre e impide que entren masas de aire más frescas.
Al quedar atrapado bajo esa "tapadera", el aire se calienta día tras día. La radiación solar sigue aportando energía, pero el calor acumulado encuentra muchas dificultades para dispersarse, por lo que las temperaturas aumentan de forma continuada tanto durante el día como por la noche.

En la provincia de Alicante, esta situación suele notarse especialmente en las comarcas del interior, donde el efecto regulador del mar es mucho menor. En la costa, aunque las máximas suelen ser más bajas, la elevada humedad incrementa la sensación térmica y hace que el ambiente resulte más pesado.
¿Es lo mismo que una ola de calor? La respuesta es no
Aunque ambos conceptos suelen aparecer juntos, un domo de calor y una ola de calor no significan exactamente lo mismo. El primero describe el mecanismo atmosférico que favorece la acumulación de aire cálido, mientras que la segunda es una clasificación oficial que depende de una serie de criterios establecidos por los servicios meteorológicos.
Para que AEMET declare una ola de calor no basta con registrar temperaturas muy elevadas. El episodio debe prolongarse durante al menos tres días consecutivos, afectar a una parte importante del territorio y superar determinados umbrales considerados "excepcionales" para la época del año.
Los meteorólogos analizan, además, qué porcentaje de estaciones supera esos valores antes de catalogar el episodio. Por ese motivo, un domo de calor puede dar lugar a una ola de calor, pero también puede quedarse en un episodio de temperaturas muy altas sin alcanzar esa consideración técnica.
El término ha ganado protagonismo porque este tipo de bloqueos atmosféricos suele estar detrás de algunos de los episodios más persistentes del verano. Cuando el anticiclón permanece estable durante varios días, el calor apenas encuentra vías de escape y las temperaturas aumentan.
¿Por qué en Alicante el calor se siente todavía más?
Las previsiones de AEMET apuntan a que este nuevo episodio dejará máximas cercanas a los 40 grados en algunos puntos del interior de Alicante, aunque muchas personas tienen la sensación de que el calor resulta más difícil de soportar en la costa. La explicación está en la humedad.
La cercanía del Mediterráneo hace que el aire contenga una mayor cantidad de vapor de agua, lo que reduce la capacidad del organismo para enfriarse mediante la evaporación del sudor y aumenta la sensación de bochorno.

Por ese motivo, dos lugares con la misma temperatura pueden ofrecer sensaciones muy diferentes. Mientras que en zonas secas del interior el ambiente puede resultar más llevadero pese a alcanzar valores más altos, en ciudades como Alicante, Benidorm, El Campello, Santa Pola o Torrevieja una temperatura inferior puede percibirse como mucho más agobiante.
Ese mismo efecto también se deja notar, especialmente, durante la noche. Cuando la humedad es elevada y las temperaturas apenas descienden, el ambiente continúa siendo cálido incluso de madrugada, favoreciendo las conocidas noches tropicales, con mínimas por encima de los 20 grados, e incluso noches ecuatoriales, cuando el termómetro no baja de los 25 grados.
Los especialistas recomiendan reducir la actividad física en las horas centrales del día, mantenerse bien hidratado y buscar espacios frescos siempre que sea posible. También recuerdan la importancia de prestar atención a personas mayores, menores y quienes padecen enfermedades crónicas, ya que son los grupos más vulnerables frente al calor intenso.