La provincia de Alicante (y toda la franja mediterránea en su conjunto) convive en un equilibrio frágil entre la posibilidad de fenómenos naturales extremos y un territorio densamente poblado. Episodios de lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, periodos prolongados de sequía y una sismicidad moderada pero persistente configuran un escenario complejo.
En este contexto, mejorar el control y el análisis continuo de datos ambientales fiables en tiempo real se ha convertido en una prioridad para reforzar la prevención, anticipar y reducir daños ante posibles desastres. Con ese objetivo, la Universidad de Alicante (UA) ha puesto en marcha dos nuevas estaciones meteorológicas —Alicante y Orihuela— que ya están operativas.
Estos equipos, que se enmarcan en el proyecto de investigación SisPATT para el pronóstico y alerta temprana, permiten registrar información de forma continua sobre variables meteorológicas y ambientales que, combinadas con datos sísmicos, contribuyen a una “mejor comprensión” de los riesgos naturales que afectan a la provincia de Alicante y su entorno.
Datos abiertos para anticipar riesgos
Las estaciones están ubicadas en dos puntos “estratégicos” según la UA. Una se encuentra en la Facultad de Ciencias, mientras que la segunda se ha instalado en la pedanía oriolana de La Matanza. Los datos recopilados se reciben y almacenan en los servidores de la Red Sísmica de la Comunidad Valenciana (SISCOVA), junto con la información de sismicidad.

Además, la información meteorológica se puede consultar libremente a través de la plataforma de la Asociación Valenciana de Meteorología (AVAMET), lo que garantiza su acceso tanto para la comunidad científica como para técnicos, administraciones y ciudadanía interesada.
“Contar con datos continuos, abiertos y bien distribuidos en el territorio es fundamental para avanzar en la prevención y en la toma de decisiones”, señala un miembro del Grupo de Ingeniería y Riesgo Sísmico (GIROS), responsable del proyecto. “No se trata solo de reaccionar cuando ocurre un fenómeno extremo, sino de entender mejor el entorno en el que vivimos”, añade.
Mirada a largo plazo
El proyecto SisPATT está financiado por la Generalitat Valenciana dentro del programa de apoyo a grupos de investigación consolidados. Combina el análisis de la actividad sísmica con el estudio de parámetros meteorológicos, atmosféricos, del suelo y geoquímicos para identificar posibles indicadores asociados a terremotos y a otros eventos naturales.
Una de sus líneas de trabajo es la microzonación sísmica de varios municipios incluidos en el plan Vega Renhace, que permitirá evaluar cómo influyen el tipo de suelo y la topografía local en los efectos de un seísmo. Esta información resulta clave para la planificación urbana y la gestión de emergencias.
Otro de los pilares del proyecto es el uso de hardware y software abiertos, con sistemas de transmisión y almacenamiento de datos en la nube. Este enfoque, señalan desde el grupo de investigación, reduce costes, facilita la escalabilidad de las redes de observación y abre la puerta a su implantación futura en otros territorios igual de propensos pero con menos recursos.
