Alicante recupera poco a poco la normalidad tras la Navidad. La ‘vuelta al cole’ y el regreso de la actividad habitual después del día de Reyes ha estado protagonizada, eso sí, por un cambio sustancial en el corazón de la ciudad: la segunda fase de peatonalización de la plaza del Ayuntamiento.
Así, desde primera hora de la mañana de este miércoles 7 de enero el único carril que conecta las calles Jorge Juan y Altamira frente a la fachada del palacio consistorial ha reabierto al tráfico, aunque exclusivamente para autobuses urbanos y taxis. La circulación de los vehículos privados se mantiene prohibida de forma permanente desde el pasado diciembre.
No obstante, la retirada de las vallas instaladas durante las fiestas navideñas ha generado algunas dudas entre los conductores. Por ello, agentes de la Policía Local se han desplegado en los accesos para informar y redirigir a los coches, motos o camiones de reparto hacia los itinerarios alternativos, principalmente por las calles Jorge Juan y Gravina.
El concejal de Movilidad Urbana, Carlos de Juan, ha precisado que “los VTC y los autobuses de servicio discrecional tampoco pueden circular por la plaza del Ayuntamiento” y, por tanto, deben utilizar otras rutas para acceder al centro como la ronda del Castillo y el frente litoral. Toda la información del tráfico en tiempo real se puede consultar en la app 'Alicante se mueve'.
Control del tráfico y multas
Los accesos a la plaza han amanecido con una nueva señalización vertical que indica la prohibición de entrada a vehículos no autorizados, así como con avisos previos en las calles cercanas y de acceso al entorno de la plaza del Ayuntamiento para advertir del cambio de regulación.
Tal y como ha avanzado el consistorio, la presencia policial tiene un carácter informativo y preventivo durante los primeros días de implantación de la medida, con el fin de evitar incidencias y mejorar la adaptación de los conductores al nuevo esquema de tráfico a la espera de la peatonalización definitiva de este espacio en el centro de la ciudad.
Sin embargo, la portavoz del equipo de gobierno, Cristina Cutanda, ha detallado en la rueda de prensa posterior a la primera Junta de Gobierno de 2026, que se instalarán cámaras de vigilancia que permitirán identificar las matrículas de los vehículos privados que accedan sin autorización y tramitar las correspondientes sanciones y multas.
El sistema funcionará de forma similar a las que ya están operativas en otros puntos de la ciudad, como el acceso restringido del Casco Antiguo en el marco de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Además, se prevé ampliar la señalización horizontal, incorporar nueva cartelería preventiva y difundir avisos a través de los paneles informativos de tráfico y de la ZBE.
¿Cuándo se completará la peatonalización?
El proyecto de peatonalización definitiva de la Plaza del Ayuntamiento sigue avanzando, aunque a un ritmo distinto al inicialmente previsto por el equipo de gobierno. El cierre al tráfico, anunciado en 2024 con la vista puesta en 2025, se ha materializado, pero de forma parcial y provisional, sin obras asociadas ni un informe previo de reordenación de la circulación.
Fue a pocas semanas de finalizar el año pasado cuando se activó la contratación de un estudio de tráfico destinado a analizar el impacto del cierre de este entorno céntrico sobre el viario principal de la ciudad, el transporte público y la movilidad peatonal y ciclista.
El análisis —con un presupuesto de más de de 54.000 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses, según avanzó el consistorio—incluirá, además, las medidas correctoras necesarias para garantizar el correcto funcionamiento de la red de tráfico y movilidad una vez se complete la peatonalización.
Reorganización del autobús
En paralelo, estos estudios ofrecerán un análisis de la situación actual de la plaza teniendo en cuenta la “necesaria restructuración” de la red de transportes de acuerdo al Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de Alicante.
La afección al servicio de autobús urbano obliga, en este contexto, a un análisis integral de las líneas existentes, a la modificación previa del contrato de concesión del transporte público y a la ejecución de obras complementarias para habilitar nuevas paradas que garanticen el mantenimiento del nivel de servicio.