Recibir una multa es una de las situaciones más temidas por cualquier conductor, pero muchas de las sanciones de la Dirección General de Tráfico (DGT) responden a descuidos que podrían evitarse con un simple cambio de hábitos.
En la provincia de Alicante, donde cada día circulan miles de vehículos por carreteras nacionales, autovías y vías urbanas muy transitadas, algunas de las infracciones se repiten con especial frecuencia.
Desde superar el límite de velocidad hasta utilizar el teléfono móvil al volante, los motivos de sanción más habituales tienen un denominador común: ponen en riesgo la seguridad vial. A ello se suman otras conductas que muchos siguen restando importancia, como no llevar correctamente colocado el cinturón de seguridad o estacionar en lugares prohibidos.

Conocer cuáles son los errores más habituales no solo ayuda a evitar una multa. También permite conducir de forma más segura en una provincia que, especialmente durante el verano, multiplica el tráfico por la llegada de visitantes y desplazamientos hacia las zonas de playa.
El exceso de velocidad y el móvil siguen encabezando la lista de sanciones
La velocidad continúa siendo una de las principales causas de denuncia en las carreteras españolas. Superar los límites establecidos puede acarrear sanciones económicas cuya cuantía aumenta en función del exceso cometido y, en los casos más graves, la retirada de puntos del permiso de conducir.
De hecho, este año 2026 la DGT ha instalado los primeros radares de tramo en la provincia de Alicante. Tres nuevos cinemómetros que controlan la velocidad media entre dos puntos concretos de la autovía A-7 y la A-31.
Muy cerca aparece el uso del teléfono móvil mientras se conduce. Consultar un mensaje, responder una llamada sin un sistema autorizado o manipular el navegador durante la marcha son acciones que incrementan de forma notable el riesgo de accidente. La DGT insiste en que las distracciones al volante figuran entre los factores que más siniestros provocan.

Otro de los errores es no utilizar correctamente el cinturón de seguridad, tanto por parte del conductor como de los ocupantes. Igualmente frecuente es circulan sin un sistema de retención infantil adecuado cuando viajan con menores.
Estacionar mal o conducir sin la documentación también puede salir caro
En paralelo, muchas sanciones no se producen mientras el vehículo está en movimiento. Los estacionamientos en doble fila, sobre aceras, pasos de peatones, plazas reservadas o zonas donde existe prohibición continúan generando un elevado número de denuncias en los municipios de Alicante.
También son comunes las multas relacionadas con la documentación. Circular con la ITV caducada, carecer del seguro obligatorio o no tener el vehículo en condiciones administrativas para circular puede derivar en "importantes sanciones", según la DGT, incluso aunque el conductor no haya cometido ninguna infracción vial durante el trayecto.
Por otro lado, aunque no respetar semáforos, señales de stop o ceda el paso se producen por despistes o prisas, las consecuencias pueden ir mucho más allá de una simple sanción económica al aumentar el riesgo de colisión.
Pequeños descuidos que terminan en multa y pueden evitarse
Basta un gesto casi automático para cometer una infracción sin ser plenamente consciente de ello. Tirar una colilla, que puede generar un incendio forestal en un territorio con un alto riesgo de fuegos en sus montes, no señalizar correctamente, llevar objetos que dificultan la visibilidad o conducir con auriculares son acciones sancionables que continúan detectándose.
Además, antes de iniciar cualquier desplazamiento conviene comprobar que toda la documentación del vehículo está en regla, revisar el estado de los neumáticos, verificar el funcionamiento de las luces, que la nueva baliza V-16 esté homologada y programar el navegador antes de arrancar. Son comprobaciones sencillas que ayudan a evitar imprevistos durante el viaje.
La DGT recuerda, a su vez, que en periodos de mayor intensidad circulatoria, como los fines de semana o las vacaciones de verano, incrementa los controles en carretera para vigilar las conductas de mayor riesgo. El objetivo, apunta, es reducir la siniestralidad y corregir aquellas infracciones que siguen repitiéndose año tras año entre los conductores españoles.
