El nuevo destino directo del aeropuerto de Alicante que permite descubrir tres países en un solo viaje

El vuelo sin escalas se adentra en el corazón de Europa, con castillos, catedrales imponentes y un paisaje de ensueño

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Una panorámica de Saarschleife
Una panorámica de Saarschleife
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El aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernandez sigue ampliando las posibilidades para viajar por Europa sin escalas. A su extensa red de conexiones internacionales se suman cada temporada nuevas rutas que facilitan escapadas y viajes, acercando destinos que hasta hace poco obligaban a hacer transbordos o recorrer cientos de kilómetros.

Esa diversidad de conexiones convierte al aeropuerto alicantino en uno de los principales puntos de salida (y entrada) hacia el continente. Entre las incorporaciones destaca ahora un enlace directo con una ciudad poco conocida para muchos viajeros españoles, pero con un gran atractivo por su historia, su ubicación y la posibilidad de descubrir tres países diferentes.

Poco más de dos horas para llegar a Saarbrücken

El nuevo enlace conecta Alicante con Saarbrücken, capital del estado alemán del Sarre, y está operado por Ryanair durante todo el año con dos frecuencias semanales. La duración estimada del trayecto es de apenas 2 horas y 25 minutos, una opción muy cómoda para organizar una escapada de fin de semana o unas vacaciones más largas.

Un avión de Ryanair en el aeropuerto de Alicante-Elche
Un avión de Ryanair en el aeropuerto de Alicante-Elche

Durante la temporada de verano, entre abril y octubre, los vuelos despegan desde Alicante los jueves a las 19:00 horas y los domingos a las 6:35 horas. En sentido contrario, las salidas desde Saarbrücken están programadas los jueves a las 22:00 horas y los domingos a las 9:35 horas.

Con la campaña de invierno, a partir de noviembre, el enlace mantiene las dos frecuencias, aunque pasa a operar miércoles y sábados. Desde Alicante, las salidas están programadas a las 7:55 horas los miércoles y a las 15:00 horas los sábados. Desde la ciudad alemana, los aviones despegan a las 11:00 horas los miércoles y a las 18:05 horas los sábados.

Esta conexión supone una alternativa especialmente interesante porque Saarbrücken era hasta ahora uno de esos destinos que normalmente exigían hacer escala en otros aeropuertos alemanes. El vuelo directo reduce considerablemente los tiempos de viaje y acerca una región que todavía permanece fuera de los circuitos turísticos más masificados.

Esencia alemana, sabor francés y mucha historia

Situada a pocos kilómetros de las fronteras con Francia y Luxemburgo, Saarbrücken es una ciudad marcada por siglos de historia compartida entre países. Su posición estratégica hizo que cambiara de soberanía en varias ocasiones, dejando una mezcla cultural que todavía hoy se aprecia en su arquitectura, su gastronomía e incluso en el ambiente de sus calles.

Uno de los lugares imprescindibles es el castillo de Saarbrücken, levantado sobre antiguas fortificaciones medievales y transformado en el siglo XVIII en un elegante complejo barroco. Desde sus jardines se obtiene una magnífica panorámica del río Saar y del casco antiguo, uno de los rincones más agradables para pasear.

Iglesia de Ludwig en Saarbrücken
Iglesia de Ludwigskirche en Saarbrücken

Muy cerca se encuentra la Ludwigskirche, considerada una de las iglesias barrocas protestantes más importantes de Alemania. Su imponente fachada y el equilibrio arquitectónico de la plaza que la rodea la convierten en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.

La vida cotidiana se concentra en la plaza de St. Johanner Markt, repleta de terrazas, cafeterías y restaurantes donde se mezclan las tradiciones alemanas y francesas. Recorrer sus calles permite descubrir edificios históricos, pequeñas tiendas y un ambiente relajado muy diferente al de otras grandes ciudades alemanas.

La puerta para descubrir Alemania, Francia y Luxemburgo

Uno de los grandes atractivos de Saarbrücken es su privilegiada ubicación. En apenas unos minutos por carretera es posible cruzar la frontera francesa y, en menos de una hora, llegar también a Luxemburgo. Esto convierte la ciudad en un excelente punto de partida para recorrer tres países en un mismo viaje sin necesidad de realizar largos desplazamientos.

Una de las excursiones más recomendables es la ciudad francesa de Metz. Su imponente catedral gótica de Saint-Étienne, conocida por albergar una de las mayores superficies de vidrieras de Europa, domina un casco histórico repleto de calles peatonales, plazas con terrazas y edificios de piedra color miel. Además, el Centro Pompidou-Metz se ha convertido en uno de los grandes referentes de arte contemporáneo del noreste de Francia.

Ciudad francesa de Metz iluminada de noche
Ciudad francesa de Metz iluminada de noche

En dirección opuesta, Luxemburgo ofrece otra escapada muy atractiva. Su capital, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sorprende por la combinación de fortalezas históricas, modernos barrios financieros y profundos valles atravesados por puentes y parques. Pasear por la Ciudad Vieja, recorrer las Casamatas de Bock o contemplar las vistas desde el Chemin de la Corniche son visitas imprescindibles.

El paisaje natural que hace única a esta región de Alemania

Los amantes de la naturaleza encuentran, además, uno de los paisajes más espectaculares del oeste de Alemania: el Saarschleife, el gran meandro que dibuja el río Saar entre bosques y colinas. Sus miradores ofrecen una de las panorámicas naturales más fotografiadas del país y son un destino habitual para practicar senderismo o ciclismo.

La gastronomía constituye otro de los motivos para visitar esta región. La cocina local combina la contundencia de la tradición alemana con la influencia francesa, dando lugar a especialidades como el Schwenker, una carne marinada cocinada a la brasa, o el Dibbelabbes, un popular pastel de patata. Todo ello acompañado por vinos del Mosela y del Sarre.

Precisamente, esa combinación de patrimonio histórico, espacios naturales y cercanía con otros dos países convierte a Saarbrücken en un destino diferente. Lejos de las aglomeraciones de ciudades como Berlín o Múnich, ofrece una forma mucho más tranquila de descubrir Alemania y ahora, gracias al vuelo directo desde Alicante, hacerlo resulta más fácil y rápido que nunca.

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