Los muros centenarios de la plaza de toros de Alicante ya no es solo un lugar al que se acude en fechas señaladas. Donde antes el calendario se marcaba casi en exclusiva por la Feria taurina de San Juan, hoy sus puertas se abren para públicos distintos con conciertos, mercados gastronómicos, visitas turísticas y eventos que poco tienen que ver con el albero.
Y el nuevo contrato de gestión —temporal— de este espacio da otra vuelta de tuerca a esta filosofía, que ha crecido exponencialmente la última década. El coso alicantino se prepara para una etapa de transición que apunta a un cambio profundo sin renunciar a su identidad: seguir siendo una plaza de toros, sí, pero también convertirse en un espacio vivo los doce meses del año.
El Ayuntamiento ha dado un nuevo paso en ese proceso al aprobar la preadjudicación del contrato de arrendamiento a la actual gestora, Eventos Mare Nostrum S.L., por un periodo inicial de un año, prorrogable hasta tres.

Se trata de una solución puente, pensada para mantener la actividad mientras se prepara una licitación de mayor calado que permita abordar la rehabilitación del recinto y su transformación definitiva en un espacio multiusos dentro del proyecto urbano y cultural Alicante Nuevo Centro.
Una plaza que ya no se apaga
Lejos de permanecer cerrada fuera de temporada taurina, la plaza ha ido sumando usos hasta convertirse en una pieza habitual de la agenda cultural y de ocio de la ciudad. En los últimos años ha acogido ciclos de conciertos como La Plaza en Vivo o Goldest Legends, festivales gastronómicos, tardeos, eventos deportivos y actos como la elección de la Bellea del Foc.
A ello se suman las visitas guiadas al coso y al Museo Taurino, reforzadas con experiencias de realidad virtual que han atraído a un público cada vez más diverso. “La plaza ha dejado de ser un recinto que se activa solo en fechas concretas”, señala la concejala responsable del espacio, Mari Carmen de España, quien defiende que el objetivo municipal es “ampliar su papel cultural, turístico y de ocio sin renunciar a su función taurina”.
Esa convivencia de usos es, precisamente, la base sobre la que se quiere construir el futuro del edificio. Los datos avalan esa evolución, señala desde consistorio. Las visitas turísticas crecieron el año pasado un 6,2% hasta rozar las 30.000, y la programación musical ha ido ganando peso.

Así, la nueva etapa prevé un mínimo de 14 conciertos para este 2026, el doble de los celebrados en 2025, además de diferentes espectáculos culturales, citas deportivas y una apuesta clara por la gastronomía bajo la marca Plazeando, que incluirá ferias culinarias, mercados gourmet, ‘food trucks’ y festivales temáticos repartidos a lo largo de todo el año.
Contrato puente con más actividad
El arrendamiento aprobado para este periodo transitorio refuerza esa línea de crecimiento. La empresa gestora —única presentada— se compromete a incrementar el número de conciertos y a diversificar los eventos, lo que también se traducirá en un aumento de los ingresos municipales.
En este sentido, el canon por taquilla taurina sube hasta el 6,5%, medio punto más que en el contrato anterior, mientras que cada evento musical aportará 5.500 euros a las arcas públicas. También se establecen un 20% de la recaudación por las visitas guiadas y una cantidad fija de 1.000 euros al día por el uso integral del recinto, del ruedo o de espacios anexos como el patio de sol, el patio de caballos y los corrales.
Más allá de las cifras, el contrato incorpora mejoras en la gestión del recinto. Se implantarán sistemas modernos de venta online, atención personalizada a abonados, facilidades de pago y descuentos sociales, además de la integración de plataformas digitales como Fever para centralizar la oferta de eventos. La propuesta incluye, asimismo, la gestión de la Escuela Taurina Municipal y la organización del pregón de la Feria de San Juan.
El horizonte del nuevo centro cultural
Este impulso llega con la mirada puesta en un proyecto más ambicioso. El Ayuntamiento trabaja en un nuevo pliego que permita abordar la rehabilitación del edificio y su consolidación como espacio multiusos, integrado en un eje cultural junto al ADDA y el complejo de Las Cigarreras. La idea es que la plaza actúe como polo de atracción en el entorno de la plaza de España y la calle San Vicente, dinamizando una zona clave de la ciudad.
“El reto es afrontar en un futuro cercano esa transformación”, apunta De España, consciente de que el cambio no será inmediato. Mientras tanto, la plaza seguirá probando fórmulas, ampliando públicos y explorando nuevos usos. El coso alicantino parece haber encontrado un nuevo pulso cultural y de ocio que ya no entiende de temporadas bajas.
