La eliminación de los peajes en el tramo de la AP-7 que une Elche con El Campello por el radio exterior del área metropolitana de Alicante ya tiene las primeras consecuencias en las cuentas públicas del Estado.
La autopista cerró el pasado 2025 con unas pérdidas de 3 millones de euros, después de dejar de ingresar los 2,6 millones que todavía recaudó en 2024 por el pago de los usuarios. El dato contrasta con la evolución del resto de autopistas que el Gobierno rescató tras la crisis financiera de 2008.
En conjunto, estas infraestructuras obtuvieron un beneficio neto de 27,3 millones de euros durante el pasado ejercicio, un 32,9% más que el año anterior, según las cuentas de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre (Seitt).
Por qué la AP-7 de Alicante dejó de cobrar peaje
La AP-7 de Alicante se convierte así en la infraestructura con peor resultado económico de toda la red rescatada, un escenario directamente ligado a la gratuidad de la vía. Esta medida se activó a mediados de 2024 para comprobar si el tramo podía funcionar como una alternativa eficaz y segura a la autovía A-70, que soporta una elevada intensidad de tráfico.

A lo largo de este periodo experimental, que culminó en enero de 2026 con la retirada definitiva del peaje, los usuarios y usuarias de la carretera dispusieron de una bonificación del cien por cien para comprobar datos sobre volúmenes de uso, redistribución del tráfico y condiciones de circulación.
Los informes técnicos recopilados confirmaron el "incremento significativo" en el empleo de la AP-7 como itinerario alternativo para desplazamientos de largo recorrido hacia València y Barcelona y, especialmente, para vehículos pesados.
La gratuidad elimina los ingresos en la AP-7
Si en 2024 la AP-7 Alicante todavía aportó 2,6 millones de euros de facturación por el cobro de peajes, en 2025 esa cifra cayó hasta los cero euros tras mantenerse gratuita durante todo el año. La desaparición de esos ingresos explica el resultado negativo de la autopista alicantina.
Sin embargo, ese descenso no impidió que la red gestionada por Seitt mejorara sus cuentas a nivel global gracias al comportamiento del resto de concesiones. En total, las autopistas rescatadas en España generaron 96,5 millones de euros por el cobro de peajes, un 2,2% más que el año anterior.

El crecimiento registrado en vías como las radiales de Madrid, la AP-36 o la AP-7 Cartagena-Vera compensó la pérdida de ingresos derivada de la gratuidad de la infraestructura alicantina. Además, el tramo de la AP-7 en el sur de la provincia, desde la Vega Baja hacia Cartagena todavía mantiene los peajes activos.
Solo tres autopistas terminan el año en números rojos
La AP-7 Alicante fue una de las tres únicas autopistas de la red estatal que cerró 2025 con pérdidas. Junto a ella figuran la M-12, que conecta con el aeropuerto de Madrid, con un resultado negativo de 438.375 euros, y la AP-41 Madrid-Toledo, que redujo sus pérdidas hasta los 230.014 euros.
En el extremo contrario se situaron las radiales R-3 y R-5, que volvieron a ser las más rentables con un beneficio de 12,5 millones de euros. También mejoraron sus resultados la AP-36, la R-2, la R-4 y la AP-7 Cartagena-Vera, impulsando el balance global de la empresa pública con un beneficio neto de 33,1 millones de euros y una cifra de negocio superior a los 101 millones.
