Las carreteras de la provincia de Alicante tendrán nuevos controles de velocidad en las próximas semanas. La Dirección General de Tráfico (DGT) prepara la puesta en marcha de tres radares que se sumarán a los dispositivos ya incorporados durante el primer trimestre de 2026.
Dos de las nuevas instalaciones serán radares de tramo, un sistema que se ha estrenado este año por primera vez en la red de carreteras alicantinas y calcula la velocidad media de los vehículos durante un recorrido determinado. Si se supera el límite permitido, genera una multa automática.
La tercera será un cinemómetro convencional, ampliando la vigilancia en distintos puntos de la provincia para, según explica la DGT, concienciar a los conductores a reducir la velocidad y, a su vez, mejorar la seguridad vial.
Otro radar de tramo desembarca en la A-31
Uno de los dispositivos que se están más cerca de entrar en funcionamiento estará situado en la autovía A-31, una de las más transitadas en Alicante. Este nuevo control abarcará aproximadamente 6,5 kilómetros y vigilará a los coches, camiones y motocicletas que circulen en dirección a Madrid.

Las cámaras se instalarán en dos puntos concretos: una frente al polígono industrial de Las Atalayas, a la altura del kilómetro 232,5, y otra cerca del enlace con la AP-7 y la salida de Aspe-La Alcoraya, en el kilómetro 226. La infraestructura ya está terminada y únicamente queda colocar los equipos de captación de matrículas para comenzar a emitir sanciones.
La previsión de la DGT es que estos dispositivos queden instalados durante los próximos días y comiencen a funcionar en la primera semana de noviembre. Su incorporación elevará hasta tres el total de radares de tramo activos en la autovía A-31 entre Novelda y la capital alicantina.
La Marina Alta, en el foco de la DGT
Además de una de las principales autovías de acceso a Alicante desde el interior peninsular, la DGT también pretende ampliar la red de vigilancia en el norte de la provincia. Por ello, está previsto otro radar de tramo, el quinto en menos de diez meses, en la CV-725, la carretera de aproximación a Dénia desde la salida hacia el municipio en la autopista AP-7.
En este caso, el recorrido controlado irá desde el kilómetro 1,3 hasta el 4,15, en sentido ciudad. Aunque inicialmente se contemplaba su puesta en marcha también entre octubre y noviembre, la Subdelegación del Gobierno ha explicado que finalmente la instalación de los equipos técnicos necesarios se ha retrasado y todavía no existe una fecha definitiva.
No será el único radar nuevo que llegará a la Marina Alta antes de que acabe este 2026. La DGT ultima un tercer cinemómetro, el único convencional de esta remesa, en la CV-740, entre las localidades de Xàbia y El Poble Nou de Benitatxell. El aparato estará ubicado en el kilómetro 7,8.

A diferencia de los controles de tramo, este dispositivo medirá la velocidad de los vehículos en un punto concreto y permitirá detectar aquellos que excedan el límite máximo establecido para la vía. Al igual que sus ‘hermanos mayores’, estará “debidamente señalizado” para advertir previamente a los conductores de su presencia como medida de disuasión.
Primero llegarán las cartas de aviso, después las multas
Una vez las plataformas y las cabinas sobre las que se montan las cámaras y sensores estén plenamente instaladas, durante el primer mes funcionarán de forma informativa. Y es que las multas, en un primer momento, no irán acompañadas de una sanción económica.
La intención, detallan desde la Jefatura Provincial de Tráfico en Alicante, es que los conductores y conductoras se adapten a los nuevos aparatos antes de que las infracciones comiencen a tramitarse de forma 100% efectiva.
Así, a lo largo de este periodo de ‘pruebas’, los conductores que circulen a una velocidad superior a la permitida recibirán una carta informativa advirtiéndoles de que han sido captados por un radar. Transcurrido ese plazo, la DGT ha señalado que quienes superen el límite de velocidad serán sancionados y deberán abonar la multa correspondiente.
Dónde están los radares de tramo de Alicante y cómo calculan la velocidad
La llegada de los nuevos equipos supone otro importante avance en la implantación de los radares de tramo en Alicante, una tecnología que funciona en España desde 2010, pero que no ha comenzado a utilizarse en la provincia hasta febrero de 2026. Entonces entraron en servicio los tres primeros dispositivos de estas características en la red alicantina.
Dos de ellos se encuentran en la A-31. El primero controla la circulación en sentido Alicante entre la salida de Novelda y las inmediaciones de Monforte del Cid, mientras que el segundo vigila el tráfico en dirección Madrid entre Novelda y Elda-Petrer. Este último destaca por su longitud, superior a los 8,5 kilómetros.
El tercer control se instaló en la A-7, entre las salidas de Crevillent y Elche Sur, en sentido Alicante. Su recorrido comprende 4,16 kilómetros desde el punto kilométrico 523,360 al 519,200.
Estos sistemas funcionan mediante cámaras situadas al principio y al final del recorrido. Ambas registran las matrículas de los vehículos y un ordenador relaciona los datos para calcular cuánto tiempo han tardado en completar el trayecto. A partir de esa información, determina la velocidad media y comprueba con garantías si se ha superado el límite permitido.

