La movilidad entre Alicante y los municipios de su área metropolitana se ha visto afectada este jueves por la huelga convocada por los trabajadores de La Alcoyana. La reducción de frecuencias se ha dejado notar especialmente en las horas punta, con esperas más largas de lo habitual en algunas paradas y usuarios que mostraban su impaciencia ante la demora de los autobuses.
Los paros ha condicionado los desplazamientos en las líneas interurbanas que conectan con San Vicente del Raspeig, El Campello, Sant Joan d’Alacant y Mutxamel. No obstante, la empresa, consultada por este diario, ha asegurado que la jornada se ha desarrollado “sin incidentes” y que los servicios mínimos “se han cumplido con normalidad”.
El origen de la protesta radica en las “deficiencias” del servicio que, según denuncian, se vienen arrastrando desde hace meses. La plantilla reclama mejoras y critica el estado de una flota que, según el comité, acumula “constantes averías” y una antigüedad que ronda los 20 años.

Los sindicatos sostienen, del mismo modo, que La Alcoyana, empresa adjudicataria del transporte en l’Alacantí, “no ha cumplido” algunos de los acuerdos alcanzados con los trabajadores y reclaman a la Conselleria de Infraestructuras que “fiscalice” cómo se está prestando el servicio.
El verano dispara el malestar de los trabajadores
Parte de la plantilla se han concentrado desde primera hora en la sede de la empresa para controlar el cumplimiento de los servicios mínimos y, posteriormente, se han desplazado hasta las puertas del Ayuntamiento de Alicante, donde han trasladado sus reivindicaciones coincidiendo con la celebración del pleno ordinario del mes de septiembre.
El secretario del comité de Automóviles de La Alcoyana, Paco Gallego, ha señalado que se ha retomado la convocatoria que quedó aplazada antes de las últimas Hogueras. “No se han cumplido los compromisos que motivaron aquella suspensión: la reparación de los autobuses y garantizar el mantenimiento para trabajar en unas condiciones dignas”, ha aseverado.
Asimismo, ha apuntado a un verano “infernal” como una de las causas que ha precipitado esta huelga a finales de septiembre. “Se han producido una media de 200 averías mensuales”, ha afirmado Gallego. A su juicio, esta situación también ha tenido consecuencias para los usuarios, porque “no se han cumplido las frecuencias”.
El representante sindical ha añadido que “los autobuses siguen igual o peor” que hace tres meses, el plazo que dieron a la empresa para solventar los problemas en la flota y desconvocar los paros indefinidos que amenazaban como poner en jaque la movilidad durante las Hogueras. “Algunos vehículos no disponen ni de aire acondicionado operativo”, ha asegurado.
Nuevos días de huelga en el horizonte
El paro de este jueves es, según el comité, el primero de una serie de movilizaciones que podrían continuar durante los próximos meses. Gallego ha señalado que los trabajadores llevan alrededor de un año y medio denunciando estas deficiencias y ha advertido que “no podemos seguir así”, al tiempo que ha manifestado que “estamos dejados de la mano de Dios”.

Los servicios mínimos establecidos han sido del 50% en las líneas TAM, mientras que en la conexión con el aeropuerto se ha alcanzado el 80%. “La huelga solo va a ser hoy”, ha recalcado Gallego, aunque inmediatamente después ha avanzado que la plantilla seguirá planteando nuevas jornadas de paro y tendrá que decidir “cuándo vamos a iniciar la huelga indefinida”.
El segundo gran bloque de reivindicaciones tiene que ver con un control de la jornada laboral. El comité cuestiona el funcionamiento del sistema de ‘toma y deje’ y afirma que “no refleja correctamente todo el tiempo que los trabajadores dedican a su actividad”.
Por ello, Gallego ha reclamado que el registro de horas recopile de forma “efectiva y con precisión” el tiempo “real” empleado antes de comenzar el servicio y después de finalizarlo. “Disponer de un sistema incompleto y poco fiable dificulta el control de horarios, el pago o compensación de excesos de jornada y la defensa de los derechos de la plantilla”, asegura.
La renovación de la flota se topa con los plazos de la licitación
Otro de los puntos del conflicto es el futuro de la nueva licitación. Gallego ha explicado que el procedimiento se encuentra en fase de alegaciones, aunque desde la Dirección general de Transportes "no" saben "qué tiempo tardará" en formalizarse. "Llevamos 13 sin licitación y se prepara un nuevo contrato de emergencia, que sería el tercero en seis años”, ha lamentado.
Según ha indicado, la Conselleria les traslada que “cuando finalice” el concurso público de adjudicación del servicio “habrá autobuses nuevos”. Sin embargo, Gallego se pregunta “si estaremos dos o tres años más con los mismos problemas y las mismas averías”.
Además, el representante sindical ha puesto el foco en los plazos de fabricación: “La demora ahora mismo para que un autobús esté carrozado y en funcionamiento es de un año a año y medio”. Y ha enfatizado: “¿Qué nos vamos a ir al 2030 con estos mismo autobuses?”. Por ello, ha insistido en que la Conselleria “fiscalice a la empresa por cómo está prestando el servicio” y que el Ayuntamiento “reclame” a la Generalitat esa supervisión.

