Todavía con las obras de la Estación Central sin finalizar, el Ayuntamiento de Alicante ya piensa en un nuevo nodo de transporte que conecte el TRAM y el tren en torno a la parada de Cercanías de la Universidad. Así aparece recogido este planteamiento en el borrador del Plan General Estructural (PGE), que fue aprobado de forma inicial a comienzos del mes de agosto.
El proyecto prevé la creación de un segundo nodo intermodal en la zona norte de la ciudad. La función, explica el consistorio, será "articular" conexiones entre distintos modos de transporte y reforzar la red ferroviaria y tranviaria.
Al igual que la Vía Litoral de 21 kilómetros incluida en el PGE, la puesta en marcha de este nuevo punto de intercambio ferroviario depende, casi en su totalidad, de la ejecución de la variante de Torrellano, que sigue avanzando tras la concesión de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
Tren, TRAM y aparcamiento: así será el nuevo nodo de Alicante Norte
La planificación urbanística de Alicante contempla un segundo gran intercambiador estratégico dentro del modelo municipal de movilidad previsto para las próximas décadas. La intención es que la zona del norte de la ciudad gane peso como punto de entrada y salida de viajeros sin depender exclusivamente de las instalaciones ferroviarias del centro.

El nuevo nodo, a la altura de la Universidad, estaría conectado con la red de Cercanías, el transporte metropolitano y con la futura ronda vinculada a la A-70. Además, la estación Alicante Norte también estaría estrechamente ligada a la extensión del TRAM, con el desarrollo de nuevas líneas, aún sin definir, hacia los barrios del norte y el suroeste de Alicante.
Uno de los elementos más destacados del proyecto será el aparcamiento disuasorio asociado a la estación. La idea es que los desplazamientos en coche procedentes del área metropolitana y de otros puntos de la provincia puedan canalizarse en este enclave, donde los usuarios dejarían el vehículo privado para continuar su recorrido en tren o TRAM.
En este sentido, el Ayuntamiento pretende reducir la presión del tráfico sobre el corazón de la ciudad y facilitar una entrada más directa mediante transporte público. A su vez, el PGE deja abierta, en función de la planificación ferroviaria estatal, la posibilidad de incorporar otros servicios como la alta velocidad o el Tren de la Costa, que uniría Alicante y València.
Nuevas paradas y acceso ferroviario al puerto
En paralelo, el documento que pretende transformar la capital alicantina con la vista puesta en 2045 incluye la propuesta de una nueva parada de Cercanías en el arco de actividad productiva de Alicante. Esta estación se ubicaría en las proximidades de las áreas industriales actuales y de los futuros desarrollos empresariales.
La medida, directamente relacionada con la reorganización del tráfico ferroviario a través de la variante de Torrellano, busca mejorar la movilidad laboral entre las zonas residenciales y los espacios de actividad económica. De hecho, la nueva parada permitiría ampliar la cobertura del servicio de Cercanías hacia las áreas alicantinas con alta concentración de empleo.

Por último, en materia de movilidad en ferrocarril, el Plan General también propone habilitar un nuevo acceso al Puerto de Alicante en el entorno de la A-31. Esta solución sustituiría el actual trazado en trinchera que atraviesa las zonas industriales, liberando ese espacio para la transformación en el corredor verde urbano de 19 kilómetros alrededor de Alicante.

